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El discurso fuerte, para mí, está justamente en el hecho de que su trabajo no habla “sobre tecnología” de una manera ilustrativa.
En realidad, el trabajo parece absorber silenciosamente una transformación profunda de la imagen contemporánea y eso cambia
completamente su peso conceptual. Porque durante siglos la pintura se basó en la reflexión de la luz. Uno ilumina una superficie
y ella devuelve una imagen. Con la cultura digital,eso cambia radicalmente, ahora la imagen emite luz. Pantalla, Celular, Panel LED,
Publicidad urbana, Foco automotriz, Panel de aeropuerto, señaleticas etc. Nuestra experiencia visual contemporánea está basada en
la emisión luminosa. Y creo que visor toca exactamente ese punto sin necesidad de volverlo literal. Sus obras parecen casi una mutación
histórica de la pintura. Como si la pintura hubiera atravesado el modernismo, la abstracción cromática , la cultura digital, la imagen
electrónica y hubiera emergido del otro lado como un objeto emisor. Las obras todavía tienen composición, campo, centro, borde,
equilibrio, color, frontalidad y estructura, es decir todavía cargan memoria pictórica pero al mismo tiempo ya no lo son y ese
“entre-lugar” es justamente donde el trabajo se fortalece.
Sus obras no se quedan solamente “en la pared”, contaminan el espacio, la luz se expande, se refleja en el suelo, tiñe el ambiente
, afectan el cuerpo del espectador. Entonces el espectador no mira solamente la obra. Entra en su campo óptico. y Eso la acerca
mucho más a una experiencia fenomenológica. Felipe no trabaja la luz como efecto, trabaja la luz como condición perceptiva.
En sus obras los colores parecen venir de gradientes tecnológicas trabaja una cromática postdigital y eso dialoga mucho con una
generación que creció mirando la luz a través de pantallas y no a través de la naturaleza entonces su sol deja de ser simplemente
un sol se convierte casi en una memoria digital de la experiencia de la luz.
Hay algo que quizás sea lo más importante en su trabajo históricamente, la luz siempre fue utilizada en el arte para revelar algo.
Acá, la luz es la propia cosa, la luz parece menos un “tema” y más un estado material. No describe el mundo , Crea un mundo.
Y eso se acerca muchísimo a la condición contemporánea. Porque hoy ya no vivimos en una cultura predominantemente solar.
Vivimos en una cultura retroiluminada. Sus obras parecen suspendidas entre presencia física y desmaterialización. Pero la imagen
parece no tener materia. Flota. y Eso produce una tensión casi metafísica. Porque el espectador no sabe exactamente
qué está viendo: ¿luz? , ¿imagen? ¿volumen? ¿superficie? ¿proyección? ¿ventana?. Y quizás sea justamente ahí donde el
trabajo transforma la inestabilidad contemporánea de la imagen en experiencia física. No como discurso ilustrativo.
Sino como sensación.
(Pedro Paulo Afonso Coelho director galeria dezoito São paulo Brasil.)

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